EL CHANTAJE
Tomás Oropeza Berumen
México, 2009-09-27.- La campaña publicitaria de Felipe Calderón por imponer el paquete fiscal 2010 sigue desplegándose en todos los medios sin lograr convencer de sus imaginarias bondades a amplios sectores empresariales (cerveceros; académicos, la Consultora Merry Linch, el premio Nóbel de Economía 2003, Robert Engle), ni a los partidos políticos de la oposición que juntos hacen mayoría en el Congreso.
Desesperado Calderón y sus empleados, como el titular de la Sedeso Ernesto Cordero, sobrino del ex presidente Miguel de la Madrid, han recurrido al chantaje con su cantaleta de que “el tiempo se esta acabando para ayudar a los niños pobres” y que por tanto debe hacerse “algo”. Es decir aceptar el proyecto calderonista: IVA generalizado, aumento del 2 por ciento al ISR; impuesto del 4 por ciento a la telefonía e Internet; aumentos a los precios de gasolina, gas butano, diessel, electricidad, agua potable, etc.
El colmo ha sido la amenaza de que si no se aprueba el paquetazo 2010 no habrá vacunas para prevenir la influenza H/A1N1 y que 18 millones de mexicanos que se encuentran en pobreza alimentaria “tendrán que saltarse una comida al día”.
Nada se dice de que esas nuevos cargas fiscales repercutirán en un incremento en cascada de todos los precios y por tanto producirán una disminución del consumo, provocarán una contracción en las compras y una mayor recesión económica.
Para quienes tienen ingresos fijos todos estos impuestos implican una reducción del consumo. Y si sabemos que a menor ingreso se dedica un mayor porcentaje a la compra de alimentos, lo que pasará es que se reducirá el consumo de alimentos en las familias que ya de por si están padeciendo del aumento en los precios de estos.
Para muchos capitalistas el paquete económico provocará una disminución de sus ganancias, encarecimiento de sus productos, perdida de capacidad competitiva y hasta la ruina. Solo sobrevivirán los más fuertes y la vieja leyes de la concentración y centralización del capital seguirá su marcha junto al empobrecimiento creciente de la población.
El panorama en que se da la discusión en el Congreso esta marcado por una tasa de desempleo superior al 6 por ciento, inflación en servicios y productos de consumo popular y muestras diversas de hartazgo social, entre las que se encuentra el vandalismo y la violencia sin fin de la llamada guerra contra el narco. Además una serie de extraños acontecimientos están enrareciendo el ambiente. Nos referimos al “secuestro de una aeronave por un apocalíptico personaje del que una vez cumplida su misión nada se ha vuelto a saber; al caso del “asesino del metro Balderas”, quien se negó a declarar ante la justicia del DF y exigió hacerlo ante la justicia federal (¿Será porque confía en Genaro García Luna, titular de la SSP?) Así como la serie de atentados contra bancos y boutiques por supuestos comandos autónomos anarco-ecologistas. Asuntos que parecen cosas de lunáticos, pero que podrían servir como pretexto para que los panistas y las buenas conciencias exijan que el ejército patrulle las calles del DF.
El paquetazo de Calderón sólo busca cuadrar cifras, llenar un hoyo haciendo otros, pero no contribuye a reactivar la economía, a crear más empleos y mayor riqueza. Existen otras maneras de subsanar el déficit como lo ha demostrado el ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, quien la semana pasada presentó al Congreso una propuesta que permite recabar 500 mil millones de pesos, 200 mil millones más que el plan del secretario de Hacienda Agustín Carstens.
El plan alternativo de López Obrador, líder del Movimiento en Defensa de la Economía Popular implica la reducción de los sueldos de los jerarcas del gobierno, cobrar impuestos a las grandes empresas que gozan del régimen de extensión fiscal, terminar con las millonarias pensiones a los ex presidentes, etc. medidas que atentan contra el régimen de privilegio encabezado por Calderón y que sólo podrán imponerse con la presión de un amplio movimiento popular.
Por cierto no debe perderse de vista el carácter limitado y keynesiano de la propuesta de AMLO que no va más allá de una distribución menos inequitativa de la riqueza, pero no cuestiona para nada la propiedad privada de los medios de producción y distribución. Esa tarea toca hacerla a un proletariado sin cabeza y a sus organizaciones revolucionarias por hoy inexistentes.
lunes, septiembre 28, 2009
martes, septiembre 22, 2009
MOVILIZARSE PARA DETENER EL PAQUETAZO
Tomás Oropeza Berumen
México, 20.09.009.- Felipe Calderón, el presidente de facto mexicano ha lanzado la fábula increíble de que mediante la aplicación de las medidas fiscales contenidas en el proyecto de Presupuesto 2010 y el despido de cuando menos 10 mil burócratas “se podrá salvar a millones de niños pobres del hambre para que puedan estudiar y superarse por si mismos”, según reza la propaganda fascistóide trasmitida día y noche en radio y televisión.
Calderón y su gabinete creen en las enseñanzas del ministro de propaganda e información de Adolfo Hitler, Joseph Goebbels, quien sostenía que una mentira dicha miles de veces es aceptada como una verdad. Por ello llevan a cabo una campaña sistemática para convencer al pueblo de que el llamado impuesto anti pobreza es una panacea que hará salir de la pobreza a los millones de pobres que ha creado el capitalismo neoliberal.
No demuestran cómo por cada peso que paguen los pobres al comprar alimentos y medicinas recibirán diez del programa Oportunidades. Sólo hay que creer en la palabra calderoniana. Es una cuestión de fe en la Biblia neoliberal de san Milton Friedman
Calderón a lo sumo podrá confundir a algunos, pero nunca convertir la mentira en verdad, aunque cuente con la fuerza del canal de las estrellas, tv azteca, Mileno y casi toda la radio.
No es posible que gravando el consumo de una población empobrecida, de la cual el 75 por ciento se encuentra en pobreza y casi el 20 por ciento en miseria alimentaria, imponiendo un impuesto del 4 por ciento a las comunicaciones, que en los hechos será del 21 por ciento, con aumentos a las gasolinas, gas butano, electricidad, diessel y aumentando el ISR de 28 a 30 por ciento, no se produzca una escalada inflacionaria y una agudización de la recesión económica en un país donde la industria se halla paralizada, el campo devastado y millones sobreviven en la economía informal y la delincuencia.
Hoy por hoy el recorte a los presupuestos de las universidades está impidiendo que decenas de miles de jóvenes de escasos recursos continúen estudiando. Millones de niños de educación básica asisten a escuelas que no tienen pupitres, ni sanitarios. Millones de párvulos sufren sus primeros años de vida en guarderías que son meros depósitos insalubres, como la tristemente célebre Guardería ABC. Consecuencia de la política económica aplicada desde hace 30 años en el país, cuyos lineamientos no se modifican en un ápice en el proyecto calderoniano.
Son tan absurdas las medidas que Calderón intenta imponer, que hasta los analistas del poderoso consorcio bancario Scotiabank están advirtiendo que se producirían alzas generalizadas con el presupuesto para el 2010, con el que se intenta tapar un boquete de 300 mil millones de pesos, haciendo millones de boquetes en los ingresos de los hogares de la clase media y provocando la quiebra de la pequeña industria y la desaparición de más empleos. Una agravación de la crisis que en otras latitudes no ha tenido la dimensión alcanzada en nuestro país.
No cabe duda, el michoacano que el pasado 16 de septiembre sacó a desfilar al ejército para hacer una demostración del poderío militar en que se apoya e intimidar a la población, esta desarrollando una campaña de linchamiento mediático para presionar a la mayoría de diputados y senadores del PRI, PRD, PT y Convergencia que hasta ahora se han opuesto a aprobar su proyecto antipopular y antinacional.
Sabemos que el PRI ahora es mayoría y desde julio se ha convencido de que en 2012 desplazará a los panuchos del ejecutivo. También es claro de que el partido de Carlos Salinas es responsable de la imposición del neoliberalismo en México y por ello no es posible confiar en su firmeza ante medidas como las que propone Calderón, que son todas para avanzar por la senda de la economía de “libre mercado”.
Asimismo sabemos que en el PRD casi no existen diputados y senadores con principios firmes, para no hablar del PT de donde han surgido los Juanitos. Por ello no es posible esperar una defensa intransigente de los intereses populares en el Congreso capaz de detener el paquetazo de FC, a menos que un calculo político rumbo a la grande dentro de menos de menos de 3 años mantenga el rechazo al Presupuesto 2010. Habrá que verlo.
Por lo pronto sigamos entretenidos con los estrambóticos acontecimientos protagonizados por personajes iluminados, fanáticos de la religión que secuestran aviones con botecitos de jugos, aterrorizan a miles de usuarios del metro o lanzan petardos y latas de gas butano en boutiques de pieles para millonarias.
Extravagancias aparentemente sin sentido, pero efectivas para olvidar por un momento las consecuencias del paquete “antipobreza” o que en CD. Juárez paramilitares acribillaron la noche del 15 a diez chavos en un centro de reintegración juvenil. O que Hacienda lanzará a 10 mil empelados a la calle.
Solo la movilización popular podrá detener el paquetazo calderoniano, los recortes a la educación y la violencia del Estado. Pero hay que organizarla.
Tomás Oropeza Berumen
México, 20.09.009.- Felipe Calderón, el presidente de facto mexicano ha lanzado la fábula increíble de que mediante la aplicación de las medidas fiscales contenidas en el proyecto de Presupuesto 2010 y el despido de cuando menos 10 mil burócratas “se podrá salvar a millones de niños pobres del hambre para que puedan estudiar y superarse por si mismos”, según reza la propaganda fascistóide trasmitida día y noche en radio y televisión.
Calderón y su gabinete creen en las enseñanzas del ministro de propaganda e información de Adolfo Hitler, Joseph Goebbels, quien sostenía que una mentira dicha miles de veces es aceptada como una verdad. Por ello llevan a cabo una campaña sistemática para convencer al pueblo de que el llamado impuesto anti pobreza es una panacea que hará salir de la pobreza a los millones de pobres que ha creado el capitalismo neoliberal.
No demuestran cómo por cada peso que paguen los pobres al comprar alimentos y medicinas recibirán diez del programa Oportunidades. Sólo hay que creer en la palabra calderoniana. Es una cuestión de fe en la Biblia neoliberal de san Milton Friedman
Calderón a lo sumo podrá confundir a algunos, pero nunca convertir la mentira en verdad, aunque cuente con la fuerza del canal de las estrellas, tv azteca, Mileno y casi toda la radio.
No es posible que gravando el consumo de una población empobrecida, de la cual el 75 por ciento se encuentra en pobreza y casi el 20 por ciento en miseria alimentaria, imponiendo un impuesto del 4 por ciento a las comunicaciones, que en los hechos será del 21 por ciento, con aumentos a las gasolinas, gas butano, electricidad, diessel y aumentando el ISR de 28 a 30 por ciento, no se produzca una escalada inflacionaria y una agudización de la recesión económica en un país donde la industria se halla paralizada, el campo devastado y millones sobreviven en la economía informal y la delincuencia.
Hoy por hoy el recorte a los presupuestos de las universidades está impidiendo que decenas de miles de jóvenes de escasos recursos continúen estudiando. Millones de niños de educación básica asisten a escuelas que no tienen pupitres, ni sanitarios. Millones de párvulos sufren sus primeros años de vida en guarderías que son meros depósitos insalubres, como la tristemente célebre Guardería ABC. Consecuencia de la política económica aplicada desde hace 30 años en el país, cuyos lineamientos no se modifican en un ápice en el proyecto calderoniano.
Son tan absurdas las medidas que Calderón intenta imponer, que hasta los analistas del poderoso consorcio bancario Scotiabank están advirtiendo que se producirían alzas generalizadas con el presupuesto para el 2010, con el que se intenta tapar un boquete de 300 mil millones de pesos, haciendo millones de boquetes en los ingresos de los hogares de la clase media y provocando la quiebra de la pequeña industria y la desaparición de más empleos. Una agravación de la crisis que en otras latitudes no ha tenido la dimensión alcanzada en nuestro país.
No cabe duda, el michoacano que el pasado 16 de septiembre sacó a desfilar al ejército para hacer una demostración del poderío militar en que se apoya e intimidar a la población, esta desarrollando una campaña de linchamiento mediático para presionar a la mayoría de diputados y senadores del PRI, PRD, PT y Convergencia que hasta ahora se han opuesto a aprobar su proyecto antipopular y antinacional.
Sabemos que el PRI ahora es mayoría y desde julio se ha convencido de que en 2012 desplazará a los panuchos del ejecutivo. También es claro de que el partido de Carlos Salinas es responsable de la imposición del neoliberalismo en México y por ello no es posible confiar en su firmeza ante medidas como las que propone Calderón, que son todas para avanzar por la senda de la economía de “libre mercado”.
Asimismo sabemos que en el PRD casi no existen diputados y senadores con principios firmes, para no hablar del PT de donde han surgido los Juanitos. Por ello no es posible esperar una defensa intransigente de los intereses populares en el Congreso capaz de detener el paquetazo de FC, a menos que un calculo político rumbo a la grande dentro de menos de menos de 3 años mantenga el rechazo al Presupuesto 2010. Habrá que verlo.
Por lo pronto sigamos entretenidos con los estrambóticos acontecimientos protagonizados por personajes iluminados, fanáticos de la religión que secuestran aviones con botecitos de jugos, aterrorizan a miles de usuarios del metro o lanzan petardos y latas de gas butano en boutiques de pieles para millonarias.
Extravagancias aparentemente sin sentido, pero efectivas para olvidar por un momento las consecuencias del paquete “antipobreza” o que en CD. Juárez paramilitares acribillaron la noche del 15 a diez chavos en un centro de reintegración juvenil. O que Hacienda lanzará a 10 mil empelados a la calle.
Solo la movilización popular podrá detener el paquetazo calderoniano, los recortes a la educación y la violencia del Estado. Pero hay que organizarla.
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