miércoles, junio 10, 2015

EL HOMBRE DE HIERRO


 El antropólogo y ex profesor de la Facultad de Economía, UNAM,  Armando Bartra publicó recientemente la segunda edición de EL HOMBRE DE HIERRO,  a la que le agregó tres nuevos capítulos donde examina lo que está sucediendo en el mundo en la actual encrucijada  civilizatoria donde a la gran crisis capitalista iniciada en 2008 se agrega la debacle ecológica, astringencia energética, recesión económica  y  carestía de alimentos.

El histórico auditorio Ho Chi Minh fue el escenario donde ante cientos de estudiantes de  Economía Política, habló de lo que podría resultar de la feroz batalla que desde el surgimiento del capitalismo se libra  entre el capital (la máquina) y el trabajo vivo y la naturaleza. Guerra (¿de clases?) que hoy abarca todo el globo terrestre, en virtud de los cambios registrados por los procesos productivos que arrasan  las conquistas laborales y depredan la tierra, el aire y la vida.

¿Cuál será el futuro de la humanidad y del planeta en que habitamos? ¿De la lucha actual entre los beneficiarios del modo de producción capitalista globalizado y millones de trabajadores de todo tipo, podrá surgir un mundo cualitativamente superior? ¿O  por el contrario, se mantendrá el dominio de la máquina, sobre el trabajo vivo? ¿Y si eso ocurriera, cuáles serían los límites al sistema de la esclavitud asalariada  antes de que reviente el planeta?

Incógnitas que busca despejar  Bartra en El Hombre de Hierro, límites sociales y naturales del capital en la perspectiva de la gran crisis (Segunda edición,  Editorial Ítaca, UACM y  UAM, 2014)  publicado por el filósofo y antropólogo Armando Bartra, director del Instituto de Estudios para el Desarrollo Rural Maya, que presentó acompañado por director de la Editorial Ítaca David Moreno y la maestra Magdalena Galindo en el auditorio Ho Chi Minh (28.08.014).

En el  texto de 320 páginas  y diez capítulos, Bartra,  con la experiencia de quien ha vivido  y escrito desde el interior de los movimientos estudiantiles y campesinos,  desmitifica  el papel de la  ciencia bajo el capitalismo y nos dice que su desarrollo no es neutral, sino condicionado por la necesidad que capital tiene de valorizarse permanentemente mediante la mayor explotación del trabajo vivo,  para  ampliar su base social sometiendo a su lógica a una mayor porción de la humanidad y el globo terráqueo.

En la portada del libro aparece una escena de la cinta futurista  Metrópolis (1927) dirigida por el  austriaco Friedrich Christian Antón  Lang, conocido como Fritz Lang,  que trata sobre lo que ocurre en una moderna ciudad donde miles de obreros que habitan el subsuelo  son devorados por la fábrica para que sus dueños,  en la superficie de la urbe de enormes rascacielos y hermosos jardines, disfruten de la vida. A semejanza con lo que vivimos en la actualidad,  en que el 10 % de la población mundial posee el 86 % de los recursos del planeta y el 70 % de la población mundial -unos 3 mil millones de adultos- sólo cuenta con el 3 por ciento  (informe Oxfam )

La lectura de esta obra resultará provechosa para  estudiantes y académicos que deseen formarse una idea de lo que ocurre en la sociedad actual, donde la gran crisis económica estallada en 2008 es una faceta del desastre ecológico en curso. Situación que para el autor podría ser un colapso civilizatorio y un fin de época.

Ante esto Bartra no se arredra y se inspira en la frase de Paul Auster: “Los hombres sólo empiezan a vivir plenamente cuando se encuentran entre la espada y la pared” para examinar el desastre en que nos hallamos.

En diez capítulos Bartra hace un examen de  1) los “desfiguros” de la izquierda durante el siglo XX;  2) al autómata animado (la máquina, materialización del capital constante y del poder del capital) que se cierne sobre la producción y el consumo, sobre la vida pública y la privada; 3) la obsesión por la uniformidad. En el capítulo 4, Bartra se ocupa de los intentos del capital por someter la naturaleza y de la resistencia de esta y el hombre a ese embate; 5) se cuestiona en nombre de la economía moral, la falacia de la regulación automática por el mercado; 6) la situación de los subalternos, mostrando, además de la explotación y marginación de que son víctimas, su potencial subversivo.
Capítulo 7: se ocupa del pluralismo que se opone al reino de la homogeneidad. Y en los finales capítulos 8, 9 y 10, que se agregaron a la segunda edición de El Hombre de Hierro, se toca el tema de la crisis civilizatoria resultante de la confluencia del cambio climático, la astringencia energética, la carestía de los alimentos y la recesión económica.


De todo esto nos habló Bartra y reflexionaron David Moreno y la maestra Galindo, bajo la mirada atenta del tío Ho, el guerrillero vietnamita que dirigió la guerra de liberación de su pueblo contra la poderosa maquinaria bélica de Estados Unidos a la que los hombres y mujeres vencieron en 1975. /Tomás Oropeza Berumen (profesor de Economía Política e INAE)

domingo, marzo 22, 2015


APOYEMOS A CARMEN ARISTEGUI

En toda sociedad fundada en la explotación de la mayoría por una minoría dueña de los medios de producción, la información y el conocimiento son poderosas armas en manos de quienes las controlan.

En México casi todos los medios de comunicación e información son propiedad privada de la oligarquía que dirige el país valiéndose del aparato estatal y el gobierno. La información de lo que ocurre en el país y el mundo es controlada y distorsionada por las agencias informativas (casi todas norteamericanas) que emiten por  televisión, radio,  prensa impresa e Internet mentiras para llevar a cabo la manipulación de masas que mejor convenga a sus intereses.

Por ejemplo en los noticiarios de MVS,  XEW, Radio Red, Formato 21, TV Azteca, etc. desde hace años desarrollan una campaña contra los profesores de educación básica que resisten la reforma educativa neoliberal y privatizante. Los Ciro Gómez Leyva (El Universal)   Loret de Mola (XEW), López Dóriga (Televisa) , Luis Cardenas (MVS), Lolita Ayala (Televisa) Javier Alatorre (TV Azteca)  y demás cabezas parlantes los llaman vándalos, delincuentes, perezosos, etc. A los estudiantes y obreros que se manifiestan exigiendo democracia sindical, aumento de salarios o mejor educación los catalogan de seudoestudiantes, perezosos, irresponsables.

Periódicos como La Prensa, La Razón, Reforma, Milenio, etc., a todo el que defiende los intereses populares  y recursos naturales frente a las grandes corporaciones capitalistas extranjeras o “mexicanas” se les  acusa de  desestabilizadores, terroristas, y demás términos que los convierten a  ojos de los lectores, escuchas y televidentes en terribles criminales.
A los banqueros parásitos y ladrones,  capitalistas explotadores y políticos corruptos, los llaman la clase dirigente, emprendedores, y los pintan como verdaderos héroes y benefactores de la humanidad. Nos dan una visión falsa, invertida,  de la realidad  para confundir y manipular al pueblo a su antojo.

Y cuando desde una de esas radiodifusoras o periódicos  alguien se atreve a informar de los robos que cometen contra el erario público los gobernantes, del derroche y lujo en que viven mientras la mayoría de los mexicanos padece de miseria, de inmediato la pandilla que gobierna al país busca suprimirlo. Ejemplo de esto son las decenas de periodistas asesinados en los años  recientes, porque se atrevieron a denunciar la corrupción de gobernadores, el contubernio de policías y delincuentes, etc.

Los crímenes de lesa humanidad cometidos por el Estado, como la desaparición forzada de 43 normalistas de Ayotzinapa, aparecen en  la nota roja de  la mayoría de la prensa impresa o de comentarios frívolos en los noticiarios para los cuales los mexicanos tendríamos que acostumbrarnos a estos acontecimientos, a “superarlos” y aceptar  la “verdad histórica” de polizontes corruptos que encabezan la PGR.

Este crimen, junto a la masacre cometida por el ejército en Tlatlaya, estado de México, o los  escandalosos asuntos de la Casa Blanca que virtualmente le fue obsequiada a la primera dama por el Grupo Higa a cambio del contrato para construir el ahora frustrado proyecto de un tren bala que iría del DF a Querétaro; o la red de prostitución del jefe del PRI en el DF,  fueron  investigados  y dados a conocer  por la periodista Carmen Aristegui y su equipo  en el noticiero transmitido por MVS, cumpliendo con su deber de informar a los mexicanos de asuntos que nos incumben a todos, poniendo al descubierto la tremenda corrupción y el carácter autoritario del régimen de Enrique Peña Nieto y de todos los partidos que conforman el entramado gubernamental mexicano.

Por ello los dueños de MVS, concesionarios de una frecuencia radiofónica que en rigor es propiedad del pueblo mexicano, la han reprimido, despidiéndola de su empleo. Pero tal injusticia ha provocado un amplio repudio y movimiento de solidaridad con Carmen Aristegui, quien sin duda es víctima de una venganza  ordenada desde Los Pinos por atreverse a indagar y sacar a la luz pública algunos de los secretos de las cloacas del régimen.

La represión gubernamental a esta valiente reportera está demostrando que el el gobierno de Peña Nieto no puede tolerar  el periodismo que simplemente cumple con el deber de informar con veracidad. La clausura del noticiero de Aristegui es un golpe a las pocas libertades democráticas de los mexicanos. Por ello debemos exigir que se le reinstale en su noticiario. Su despido fue injustificado, eso lo sabe cualquier abogado laborista, porque los dueños de MVS actuaron arbitrariamente violando el contrato que mantenían con Aristegui. Llegando al absurdo de elaborar un nuevo reglamento para someter a un control fascistoide la actividad de todos los reporteros de esa empresa.

Exijamos respeto a la libertad de expresión ejerciéndola también con nuestros propios medios, sin depender del capricho del gobierno. Para ello debemos ser conscientes de que en la guerra que hoy libra la burguesía y su Estado contra el pueblo mexicano, los trabajadores, campesinos, indígenas y estudiantes, debemos crear nuestros propios medios de comunicación escritos, radiofónicos y en el Internet, para difundir nuestra concepción del mundo, para organizarnos y luchar por un cambio revolucionario en México./ Tomás Oropeza B.