viernes, noviembre 07, 2014

MÉXICO EN VILO POR LOS 43 NORMALISTAS SECUESTRADOS POR EL ESTADO

Tomás Oropeza B.

A seis semanas de la retención forzada de 43 estudiantes de la escuela Normal Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero,  el pasado 26 y 27 de septiembre, en un ataque perpetrado por la policía municipal de Iguala que en un operativo represivo ametrallo a tres normalistas y a tres lugareños, todo México ha entrado en un estado de emergencia social, reclamando la presentación con vida de los jóvenes educadores.

Las maniobras del gobierno de Peña Nieto y de la Procuraduría General de la República (PGR) para confundir a la opinión pública anunciando grandes avances en la investigación: primero mediante la detención del presidente municipal de Iguala José Luis Abarca y su cónyuge, quienes “se niegan a hablar”  en lo que parece un montaje al estilo de Genaro García Luna y luego la versión de que los estudiantes fueron asesinados y quemados en un basurero de Cocula, Guerrero, un poblado situado a media hora de Iguala, por los sicarios, deja demasiadas dudas.

La violencia del Estado burgués mexicano y el contubernio de todos sus niveles e instituciones con el crimen organizado, que junto con banqueros y empresarios constituyen una amalgama, ha quedado en evidencia ante el pueblo mexicano, que hoy ha despertado y tomado conciencia de que además de los cuerpos policiacos, las fuerzas armadas y el poder Judicial, también  los partidos políticos (PRI, PAN, PRD, PT,  PV, PANAL, etc)  constituyen un narcoestado, del cual no puede esperarse justicia.

Lo ocurrido a los 43 normalistas  desaparecidos por orden del presidente municipal perredista  José Luis Abarca y su esposa María de los Angeles Pineda, pareja delincuencial asociada con los sicarios Guerreros Unidos, que creció bajo la complicidad del gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre, un priísta que fue apoyado por el PRD y dinero del narco para llegar a la gubernatura, es  la gota que ha desbordado el vaso de la ignominia en que vive el país.

En esta pesadilla social producto del neoliberalismo y la democracia burguesa a la mexicana el titular de la PGR, Murillo Karam y Enrique Peña Nieto, son cuando menos corresponsables y cómplices, pues hay pruebas de que conocían lo que se estaba incubando en Iguala pero nada hicieron para evitarlo. Igual papel han desempeñado el Cisen, el ejército, la marina y las policía federal, pues resulta increíble que no supieran lo que en Guerrero era un secreto a voces.

Desde el 2 de octubre pasado ha sido una constante la exigencia de presentación con vida de los 43 jóvenes. A lo largo y ancho del país cientos de miles de estudiantes, amas de casa, trabajadores, maestros, indígenas y campesinos han salido a las calles a repudiar al régimen  encabezado por Peña Nieto, quien ante los ojos de la opinión pública mundial se ha desplomado y hoy es visto como lo que siempre ha sido: un mequetrefe que llegó a Los Pinos por el apoyo del grupo Atlacomulco, Televisa y Tv Azteca.

En el DF se realizaron el 22 de octubre y el 5 de noviembre las manifestaciones más numerosas desde 1968, al mismo tiempo que en casi todos los estados del país se realizaban movilizaciones demandando la presentación con vida de los 43 y la renuncia de Enrique Peña Nieto y de su procurador Jesús Murillo Karam.  

México vive una crisis social donde principalmente los jóvenes se han hartado de vivir en una sociedad que los extermina sistemáticamente al negarles educación, trabajo, pan, democracia, información veraz y muchos otras cosas a las que tienen derecho.

El capitalismo neoliberal a la mexicana sólo les ofrece desempleo, miseria, trabajos mal pagados, humillantes  y sin prestaciones en la economía informal. O ingresar a la delincuencia donde también imperan las reglas del más fuerte y donde son usados como carne de cañón.
No hay lugar para los jóvenes, pero tampoco para millones de personas adultas y ancianos porque para el sistema constituyen una población excedentaria, desechable, porque la economía en recesión no necesita de su fuerza de trabajo y porque no tienen dinero para consumir.

En estas semanas la juventud mexicana ha comenzado a rebelarse como no lo había hecho de manera generalizada desde 1968 y además se está uniendo en este alzamiento social el campesinado guerrerense representado por los padres de los muchachos desaparecidos, pueblos indígenas, campesinos. Los trabajadores también han comenzado a sumarse a las manifestaciones, sobre todo en las universidades. Pero hace falta mayor participación proletaria.

Si sabemos que el Estado es el autor de la retención forzada de los 43, la pregunta es porqué podemos confiar en que el Estado haga justicia, ¿cuando se ha visto que un criminal se auto investigue y se castigue? No le pidamos peras al olmo.
Igual, cuando se grita ¡Que se vayan todos! ¿Estamos pensando en que los representantes políticos de las distintas fracciones de la burguesía dejarán el poder nomás porque han perdido legitimidad ante los ojos del pueblo? Nunca se ha visto que los explotadores y sus gobernantes abandonen voluntariamente el poder y los privilegios de que gozan.

Tienen razón los estudiantes normalistas de Ayotzinapa cuando dijeron en el auditorio Ho Chi Minh de la Facultad de Economía el pasado 7 de noviembre durante el paro realizado:
““Podríamos decirles lo que cualquier padre de familia les diría: que quieren guerra con el Estado, así de simple. Lo primero que van a querer es acabar con el problema de una vez por todas. La situación se presta, es la oportunidad, legitimidad hay para hacer las cosas que tengamos que hacer a fin de cambiar la situación en nuestro país.
“Estamos determinados a llegar a donde tengamos que llegar, porque somos guerrerenses, somos campesinos y somos cerradísimos a esas razones estúpidas del gobierno que todo lo quiere solucionar con las leyes, con una legalidad que defiende simplemente a los de arriba. ¡A la mierda su legalidad, no nos funciona”(La Jornada 07.XI.014)


 

sábado, octubre 04, 2014



¿PORQUÉ LUCHAN LOS ESTUDIANTES DEL POLI?

Tomás Oropeza Berumen



La súbita rebelión de los estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN) que desde el viernes 26 de septiembre mantiene paralizada y en vilo esa institución de educación superior, trasciende por su importancia el pliego petitorio que enarbolan los miles de chav@s que el martes (29 de septiembre) y el viernes (3 de octubre) obligaron al secretario de Gobernación a salir de su oficina en el Palacio de Covián, atenderlos en la calle, recibir su pliego de demandas y resolver a medias parte de estas en menos de tres días.

La suspensión del reglamento, del plan de estudios y la renuncia de la Directora del Politécnico, son un triunfo significativo, pero insuficiente, porque siguen pendientes otras reivindicaciones, como por ejemplo la democratización de ese centro educativo, cuya forma de gobierno es tan antidemocrática como en la UNAM.

Y para dar una muestra de lo que es la democracia verdadera, el documento que Chong les entregó con la respuesta del gobierno, será analizada en la asamblea general y está dará la respuesta del caso.

La lucha estudiantil del poli contra la pretensión de rebajar el nivel de los conocimientos de los planes y programas de estudio actuales, para hacer de esa institución una fábrica de mano de obra barata se opone a la desvalorización de la fuerza de trabajo de sus egresados a quienes la ahora exdirectora, siguiendo la política educativa del neoliberalismo intentó imponerles títulos de técnicos y ya no de ingenieros, médicos o licenciados en sus respectivas profesiones y de este modo crear las condiciones para que los empresarios les paguen menos. Es claro que con esta burda maniobra se intentó mermar por decreto, los salarios de decenas de miles de jóvenes.

Y también se oponen a la rebaja en la calidad educativa, porque se niegan a ser simples manipuladores del Know How (saber hacer) es decir a aplicar la ciencia que se hace en otros países para resolver los problemas de la producción capitalista de las corporaciones. Quieren una ciencia propia, construida en función de los intereses del pueblo mexicano.

Al expresar en sus pancartas NO SOMOS MANO DE OBRA BARATA, los chav@s manifiestan que están conscientes de que pertenecen a la clase que carece de medios de producción y se están rebelando contra la política neoliberal de Peña Nieto de hacer de México un paraíso para las corporaciones transnacionales proveedor de fuerza de trabajo y materias primas baratas.

Los muchachos del Poli están dando un ejemplo al pueblo mexicano, como en 1999 lo dieron los de la UNAM al oponerse al Plan Barnés fundado en los dictados del FMI y del BM y levantarse con un movimiento masivo y democrático. Hoy la situación del país es mucho peor y en los 14 años transcurridos la miseria, el desempleo y la violencia delincuencial se han elevado exponencialmente, demostrando hasta a los más ingenuos que los capitalistas y su gobierno no pueden resolver los grandes problemas en que han hundido a millones de mexicanos.

Cuando plantean la recuperación de la orientación nacionalista y popular del cardenismo en el IPN, están expresando el deseo del pueblo mexicano por recuperar un proyecto de nación donde prevalezca el interés de la mayoría y no el de los ricachones. Y de esta manera contradicen el entreguismo de Peña Nieto y los partidos paleros que firmaron el Pacto por México. Pero van más allá del cardenismo (de Lázaro Cárdenas) porque no le creen ni media palabra al gobierno ni al PRD y dejan a sus asambleas la toma de decisiones y se niegan a entablar negociaciones en lo obscurito y a espaldas del estudiantado en lucha. Cosa que deberíamos aprender los trabajadores de la UNAM, donde un puñado de charros y de burócratas deciden todo.

Por esto todos debemos apoyar la lucha de los estudiantes del Poli, organizando en nuestros centros de estudios y trabajo comités de apoyo, discutiendo los problemas que nos agobian y echándole montón para fortalecer la lucha contra un régimen que masacra y desaparece estudiantes normalistas en el estado de Guerrero.