lunes, noviembre 11, 2013

A los trabajadores, profesores y estudiantes de la Facultad de Economía


El pasado 31 de octubre por enésima ocasión desde 1988, cuando la dirigencia charra del STUNAM renunció a luchar con la huelga por nuestras justas demandas salariales y contractuales, los 25 mil trabajadores de la UNAM fuimos víctimas de la política económica del gobierno neoliberal, ahora encabezado por Enrique Peña Nieto, apoyado por el Pacto por México integrado por  PRI, PAN y PRD.

Como cada año el comité ejecutivo del STUNAM simuló que luchó por nuestros intereses. Realizó mítines y manifestaciones, pero nunca preparó la huelga ni ninguna otra forma de lucha efectiva, sólo hizo la finta, tratando de aparentar combatividad para finalmente aceptar el tope salarial de 3.5 % impuesto por el gobierno.

La UNAM es una gran universidad que gracias a la lucha estudiantil de 1999-2000 sigue siendo gratuita.  Pero sin duda sufrirá las consecuencias del recorte de 2 mil 200 millones de pesos al presupuesto de la educación superior para el 2014 para entregarlo  al ejército y la  policía federal, al  aparato represivo del PRI-Gobierno, porque Peña Nieto tiene miedo de que el pueblo se rebele contra tanta injusticia y pobreza causada por su fracasada política económica y la crisis misma del capitalismo a escala mundial. 
En la UNAM hay una burocracia dorada que disfruta de sueldos privilegiados y que utiliza el presupuesto para beneficiarse; que hay corrupción y  un exceso de personal de confianza, de grupos de porros, realización de obras inútiles y onerosas para el presupuesto, pero que significan lucrativos negocios para algunos funcionarios universitarios. También es notable la vinculación de sectores de investigadores, institutos de investigación y escuelas  a la iniciativa privada, a las trasnacionales como Monsanto, la ICA, Telmex  y otras,  para servir a sus intereses contrarios al pueblo de México a cambio de sueldos, estímulos y relaciones políticas con los empresarios y el poder.

Todo ello mientras más del 75 por ciento de los profesores que mantienen con su trabajo la carga del trabajo docente  sufre de inestabilidad laboral,  son recontratados cada semestre, padece de salarios miserables y esta a merced de la arbitrariedad de la burocracia que gobierna la UNAM. 
En la Facultad de Economía la administración del Director Leonardo Lomelí que está a punto de concluir, al igual que su antecesor, no logró llevar a cabo la reforma al plan de estudios para colocar a nuestro centro de estudios en el lugar que le corresponde. Por el contrario, al consentir a la derecha neoliberal lo único que ha logrado es mantener a la Facultad navegando sin brújula y empantanada en un plan de estudios tecnocrático y anclado en el dogma neoliberal.

Pero además ha utilizado el presupuesto de manera caprichosa sin atender las necesidades de nuestra escuela, donde falta personal administrativo y de intendencia, porque los recursos se destinan a la contratación de personal de confianza y funcionarios déspotas, arbitrarios e ineptos. Pero muy bien remunerados.
Esto ocurre en un contexto donde cada día mayores contingentes del pueblo mexicano se están movilizando para luchar contra el capitalismo salvaje de las grandes corporaciones monopolistas y trasnacionales que, con el apoyo del Estado en manos del PRI Gobierno pretende entregar el petróleo a las grandes compañías estadounidenses, españolas, alemanas, chinas y otras naciones imperialistas.

Igual que el oro negro,  la educación pública es hoy ambicionada por el capital y el gobierno del Pacto por México se la está entregando mediante la Reforma Educativa, con la que los derechos laborales de más de un millón de mentores quedan cancelados y el Estado abandona la obligación de proporcionar educación gratuita a los mexicanos. Situación que ha dado lugar al surgimiento de un gran movimiento en defensa de los derechos laborales del proletariado magisterial y de la educación pública, laica y gratuita que exige la abrogación de la Reforma Educativa y de de los cambios a los artículos 3ero y 73 de la Constitución Mexicana.

Los miles de maestros y maestras que llevan más de ocho meses luchando han logrado extender su movimiento a entidades donde el charro SNTE mantenía el control y en los hechos están impidiendo la aplicación de la contrarreforma educativa. Demostrando que sólo mediante la movilización, bloqueo de carreteras, toma de instalaciones, paro de miles de escuelas y apoyo de los padres de familia se puede vencer al neoliberalismo.

Lucha de masas que debe servirnos para entender que la defensa del petróleo deberá darse de la misma manera y abandonar las ilusiones de AMLO y Cárdenas que intentan controlar el descontento social mediante la camisa de fuerza de una consulta pública, o mediante medidas ridículas como apagar los focos cada mes cuando aumente la gasolina o exhortando al PAN y al PRD para que juntos voten contra la reforma energética del traidor Peña Nieto.

Hoy es urgente la unidad y organización combativa  de los trabajadores para defenderse ante la embestida patronal empeñada en privatizar lo que aún queda de los bienes nacionales.


A ORGANIZARSE AL MARGEN DEL CHARRISMO SINDICAL

APOYEMOS A LOS PROFESORES DE LA CNTE  EN DEFENSA DE LA EDUCACIÓN PÚBLICA Y POR LA ABROGACIÓN DE LA REFORMA LABORAL

TRABAJADORES DE LA FACULTAD DE ECONOMÍA, UNAM


Taller de Economía del Trabajo de la Facultad de Economía, UNAM

martes, octubre 01, 2013

BRASIL: LA CRISIS DEL NEOLIBERALISMO SOCIAL

Tomás Oropeza Berumen
El terremoto que sacudió a las principales ciudades de Brasil en junio pasado continuará  teniendo réplicas que sin duda se mantendrán más allá de 2014, cuando se realice la elección presidencial y la presidente, Dilma Rousseff tratará de reelegirse.

Con una población de casi 193 millones de habitantes que se han despertado del prolongado letargo de los dos mandatos del presidente Inacio Lula da Silva (2003-2010), cuya política económica asistencialista sacó de la miseria extrema a cerca de 40 millones de pobres -sin superar las causas estructurales de esa condición-  el gigante sudamericano está viviendo una situación que podría desembocar en el fin de un patrón de acumulación neoliberal con ribetes keynesianos, diseñado para repartir las migajas de la riqueza al mismo tiempo que se aumenta la concentración de capital y poder político en manos de la oligarquía y sus nuevos socios de “izquierda”

La masiva rebelión que cuestiono y desenmascaró la naturaleza del régimen lulista continuado con menos carisma por la señora Rousseff ha servido para que los economistas, sociólogos y politólogos, pero sobre todo los trabajadores y militantes de la izquierda no domesticada nos informemos de lo que acontece en aquélla nación que el desaparecido economista y sociólogo Ruy Mauro Marini consideraba una potencia subimperialista.
Al hacer un  análisis de lo acontecido en Brasil, donde el año próximo se realizará el Mundial de fut bol y en 2016 los Juegos Olímpicos, el periodista Raúl  Zibechi,  autor de Brasil Potencia explica (Periódico Diagonal) que la pequeña manifestación de unas 5 mil personas el 6 de junio se extendió a unas cien ciudades con una participación de más de un millón y medio de personas debido al terrible estado de los servicios para los sectores populares. De manera que a la relativa mejoría de 40 millones que emergieron de la pobreza extrema, no coincidió con una evolución en educación,  salud y transporte. Por ejemplo dice el autor de Brasil Potencia, que los sectores populares viajan entre cuatro y cinco horas diarias en autobuses atiborrados y caros, mientras que los ejecutivos utilizan helicópteros.
Otro asunto que desató la indignación multitudinaria es el derroche de recursos públicos (15 mil millones de dólares), que en vez de utilizarse para mejorar los servicios mencionados, se destinaron a construir o reconstruir 12 estadios, 21 aeropuertos, 7 pistas de aterrizaje, 5 terminales portuarias, carreteras y hoteles de lujo para los turistas que acudieron a la Copa Confederaciones en Junio y irán al Mundial de Fut el próximo año y a los Juegos Olímpicos en 2016. Tdos esto está provocando el desplazamiento de un cuarto de millón de personas, según informa la Articulación Nacional de Comités Populares de Copa.
El mismo autor comenta en el diario Gara que la masiva rebelión del pueblo brasileño no se produjo antes debido a que bajo el mandato de Lula se articularon “políticas sociales amplias” para la neutralización de los más potentes movimientos populares, en un contexto de bonanza económica gracias al aumento en los precios de las materias primas y los alimentos de exportación (commodities).  
El programa Bolsa Familia llegó a la cuarta parte de la población, mejorando los ingresos de los más pobres. Y el salario aumentó 300 por ciento en una década (de 240 reales en 2003 a casi 700 reales en 2013).
El sociólogo Ariel Goldstein (Rebelión) menciona otros programas que formaron parte del pacto lulista: Bolsa Família, Minha Casa, Minha Vida, que a su decir “garantizaban un círculo Keynesiano de consumo, inversión y fortalecimiento del mercado por el incremento de la capacidad adquisitiva de los sectores populares”.
Con una política económica para combatir la pobreza y al mismo tiempo mediatizar las luchas obreras, el régimen lulista disminuyó el número de huelgas a un promedio de 300 - 400 (al concluir la dictadura en 1989  fueron 4 mil (el mayor número de huelgas en el mundo).
Y la celebración oficial del 1° de Mayo, se realiza una fiesta con sorteo de coches pagado todo  por el gobierno y las grandes corporaciones (Petrobras, Banco do Brasil, bancos Itacú y Bradesco. Las multinacionales Carrefour, Brahma y BMG.
¿Quienes llevaron a cabo el levantamiento social?
No fueron los sindicatos oficiales, ligados al Partido del Trabajo, quienes en determinado momento trataron de montarse en la ola. Sino movimientos de jóvenes desempleados, estudiantes y militantes que tenían y tienen en común el ser miembros de una generación sin perspectivas dentro del sistema político brasileño y padecer todas las calamidades de la corrupción de la clase política y la desigualdad social. El Movimiento por el Billete Gratuito (MPL), los Comités Populares de la Copa, entre otras docenas de organizaciones, grupos e individuos fueron los que convocaron a las manifestaciones utilizando el facebook, twitter y la parafernalia tecnológica de hoy día.
Entre las organizaciones populares de viejo cuño estuvieron la Confederación Nacional de Trabajadores de la Agricultura, Federación de Trabajadores de la Agricultura Familiar, Movimiento de Pequeños Agricultores, movimiento de pescadores, quilombolas, pueblos indígenas, mujeres campesinas, pastorales rurales y el MST nos informa  Stedile.
Sin embargo la experiencia política del Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra (MST) en voz de uno de sus fundadores, el economista Joao Pedro Stedile, tuvo la capacidad de resumir las demandas de la oleada popular al unirse a la convocatoria para la realización de una huelga general en la que sólo participó un sector de la clase trabajadora pero que tuvo un éxito relativo gracias al bloqueo de las vías de comunicación llevado a cabo por sectores piqueteros.
Estos son algunas de las demandas:
Convocatoria a una Asamblea Constituyente Exclusiva; reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales sin reducción de salarios; Rechazo a la terciarización del trabajo (subcontratación); reforma tributaria progresiva; aumento de los recursos públicos aplicados a la salud, educación y transporte público; suspensión de las subastas de petróleo y de las concesiones de exploración de minas; tarifa cero en el transporte público para todos.
En cuanto a las demandas del MST destacamos algunas: Expropiación de las tierras controladas por las empresas extranjeras; abolir los agrotóxicos (...) y la revisión a fondo de la liberación de los transgénicos y control social. Cancelación de la privatización del agua, energía,minerales, bosques,  ríos y mares, fin de la ley Kandir que exime de impuestos a grandes empresas agroindustriales exportadoras.
Ni la visita del papa calma la protesta
Una nueva sorpresa fueron las movilizaciones que, aunque menos numerosas,  se reactivaron el 22 de julio con la llegada del papa Francisco y el derroche económico de 40 millones de euros que costó la realización de las Jornadas Mundiales de la Juventud.
En Río de Janeiro, una muchedumbre de jóvenes convocados por Anonymous se concentró afuera del Palacio de Guanabara para protestar por el derroche de recursos públicos en la visita papal, mientras la presidenta Rousseff y el jerarca católico conversaban protegidos por policías antimotines que reprimieron brutalmente a los manifestantes.
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Mucho falta por analizar de los grandes acontecimientos que tuvieron lugar el mes de julio en la patria del escritor  Jorge Amado, autor de Doña Flor y sus dos maridos. 

 Sin duda la lucha sigue de manera subterránea y a plena luz allá en Brasil. Esta por verse si continúa el dominio de la oligarquía mediante la administración de una burocracia de izquierda populista o si el próximo año se produce un viraje hacia posiciones abiertamente conservadoras.

Hoy sigue vigente el dilema planteado por la revolucionaria Rosa Luxemburgo. Serán las masas las que decidirán que el futuro sea de socialismo o de barbarie.

Publicado originalmente en  Antípoda http://www.economia.unam.mx/academia/inae/antipoda/